El curioso e higiénico motivo que originó
el uso del botafumeiro
de la Catedral de Santiago de Compostela.
Uno de los símbolos más famosos y característicos
de la Catedral de Santiago de Compostela es su
"botafumeiro" del que se desprende un peculiar aroma,
producto de la combustión de carbón junto a incienso.
El incensario es de grandes dimensiones
(pesa 53 kg) que se mueve
desde la cúpula central de la Catedral, desde donde
cuelga por un sistema de poleas, hacia las naves laterales.
Ocho hombres son necesarios para moverlo,
a ellos se les llaman "los tiraboleiros"
Según consta en las crónicas, el uso del incensario es tan
antiguo como la propia catedral, que comenzó a ser construida
en el año 1075 y terminadas sus obras en 1211.
Se comenzó a utilizar con el fin de perfumar el ambiente
del templo. Hasta allí acudían centenares de peregrinos
quienes llegaban suderosos, sucios de todo el camino y muchos
de ellos incluso enfermos.
Una manera de limpiar el ambiente que allí se respiraba
( parece ser que el fétido olor del lugar era insoportable)
era quemando incienso.
Las dimensiones del lugar obligaron a utilizar un
artefacto para hacer que el aroma del incienso llegase
a todos los rincones y así fue cómo se ideó el botafumeiro
como un eficaz "esparcidor de humo" ( de ahí su etimología)
que gracias a unas poleas lograba que el aroma quedase
esparcido por todos los rincones.
Todos los viernes se puede ver el Botafumeiro en la Misa del
Peregrino a las 19.30 en la Catedral.
Fuente texto: Ya está el listo que todo lo sabe. (Alfred López)
Imagen : Asociación profesional de Guias Turísticos de Galicia









