Me llamó mucho la atención un artículo que leí en
Globedia hablando de un arquitecto que yo no conocía.
Fui a buscarlo en Google y comparto aquí lo que encontré :
Francisco Javier Sáenz de Oiza
Navarra 1918-Madrid 2000
El Ruedo de la M 30 , Madrid
Madrid cuenta con una construcción que debería aparecer en los libros
como lo que ningún arquitecto volverá a "parir" jamás.
Se trata del edificio del Arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza
conocido popularmente como
conocido popularmente como
El Ruedo de la M 30 en Moratalaz .
Un larguisimo edificio lineal que tiene un recorrido espiral
con casi 650 metros de longitud, que alberga 348 viviendas sociales.
La obra duró de 1986 a 1990.
Probablemente sea el edificio más incomprendido de la capital
Un larguisimo edificio lineal que tiene un recorrido espiral
con casi 650 metros de longitud, que alberga 348 viviendas sociales.
La obra duró de 1986 a 1990.
Probablemente sea el edificio más incomprendido de la capital
y al mismo tiempo uno de los mejores de España.
La fachada exterior del edificio no es precisamente bonita,
se parece una cárcel o una plaza de toros.
Ni siquiera su interior, pintado con profusión de simbolismos posmodernos.
Aunque son términos que suelen coíncidir, lo bonito no siempre tiene que ser bueno
y viceversa. No es una diferenciación exclusiva de la arquitectura:
imaginen una fruta de presentación descuidada y sabor glorioso.
Pero, aunque pueda parecerlo, este ejemplo no es exactamente análogo
al edificio de viviendas de Sáenz de Oiza .
La imagen exterior no es precisamente descuidada, antes bien al
contrario. Responde a una decisión de construir una muralla,
interrumpida por numerosas ventanitas,
y mediante esta pared colosal, que se abre sólo sobre si misma,
aislarse de la autopista, del ruido y del humo del tráfico.
En la parte exterior se colocan las cocinas y los baños, reservando
la parte interior para los espacios principales, los salones y los dormitorios.
Esas dos caras, la hostil al exterior y la amable al interior
más que dos caras, son dos máscaras...
se parece una cárcel o una plaza de toros.
Ni siquiera su interior, pintado con profusión de simbolismos posmodernos.
Aunque son términos que suelen coíncidir, lo bonito no siempre tiene que ser bueno
y viceversa. No es una diferenciación exclusiva de la arquitectura:
imaginen una fruta de presentación descuidada y sabor glorioso.
Pero, aunque pueda parecerlo, este ejemplo no es exactamente análogo
al edificio de viviendas de Sáenz de Oiza .
La imagen exterior no es precisamente descuidada, antes bien al
contrario. Responde a una decisión de construir una muralla,
interrumpida por numerosas ventanitas,
y mediante esta pared colosal, que se abre sólo sobre si misma,
aislarse de la autopista, del ruido y del humo del tráfico.
En la parte exterior se colocan las cocinas y los baños, reservando
la parte interior para los espacios principales, los salones y los dormitorios.
Esas dos caras, la hostil al exterior y la amable al interior
más que dos caras, son dos máscaras...






